14 March 2018

La lectura que no fue.


8 de marzo 2018

Llevo en este planeta casi medio siglo y en este lapso he tenido la fortuna de coincidir con grandes mujeres. Mujeres amorosas, fuertes, inteligentes, nutricias, alegres. Mujeres que encarnan todo aquello que hay de bueno y positivo en la humanidad. Pero también me he encontrado con escaladoras sociales, con oportunistas, con traidoras a la Patria, ladronas, crueles, impresentables. Mujeres que encarnan todo aquello que es deseable erradicar de la faz de la Tierra. En ambos casos sólo puedo tener palabras de gratitud por las lecciones aprendidas; ante todo por la claridad y el entendimiento sobre cuán similares somos; cuán diferentes somos y —quizás lo más importante— cuán complementarios somos. Soy, sin dudas, un tipo con suerte.

Me atrevo a comenzar con este relato personal porque me parece que el individuo es la unidad básica, el elemento primigenio con el que se construyen las sociedades. Y nuestras sociedades, chavos, han sido construidas de manera perfectible, como todo lo que es humano, y es por eso que deseo utilizar esta tribuna para exhortarlos a no desandar el camino allanado durante tres millones de años por nuestra especie; a no ceder ante el dudoso encanto de la novedad sin juicio, de la híper corrección impuesta, de la inclusión condicionada.

Porque soy partidario de defender a ultranza los dos pilares sobre los que se edificó la evolución de nuestra especie: La solidaridad y la inteligencia, pero también soy partidario de los principios fundamentales de la educación universitaria: la ciencia, el derecho positivo y el humanismo (sin slogans). Por favor NO CEDAN. Que la necesidad de pertenencia no doblegue a su curiosidad innata. Que el dogma no los lleve a comulgar con paradigmas. Que la diversidad de ideas encuentre en sus mentes un campo fértil y llano donde lo único que no tenga cabida sean las posturas radicales y el discurso inflexible de quienes se sienten poseedores del estigma y de la verdad absoluta.

Quienes estudiamos carreras relacionadas al diseño tenemos maneras de pensar que otros apenas pueden medio imaginar ¿no es cierto? Y digo esto sin afán de denigrar o reducir a ninguna de las ramas del conocimiento, sólo afirmo que somos diferentes en la manera en la que vemos y concebimos el mundo y aquí es donde confluyen las ideas, porque he visto al pensamiento de diseño (o design thinking) transformar personas, negocios, marcas y ciudades. Es hora de apuntar más alto y aplicar nuestro conocimiento en la transformación de los países y —por supuesto— de las sociedades a través de la integración del pensamiento, de la visión holística, de la empatía, de la estrategia. Creo que el pensamiento creativo tiene mucho por aportar a la construcción de estas nuevas sociedades, a las nuevas convivencias, a los nuevos esquemas que lleven a la humanidad hacia una ruta distinta cuyo destino final sea otro que el céspol biológico al que parecemos encaminarnos con tanta premura.

Y porque a final de cuentas todo esto no se trata de quienes estamos de este lado del foro, sino de ustedes. Porque a ustedes nos debemos quienes integramos la docencia universitaria; porque es de ustedes la responsabilidad de forjar un mejor futuro, una sociedad más justa para todos sus integrantes, un planeta que vuelva a ser habitable para todas las especies y donde la consciencia de sabernos vivos vuelva a ser un motivo de orgullo para nuestra especie.

Muchas gracias.

21 January 2018

Nos quieren espantar.


Me acabo de encontrar con un video, del que muestro una imagen fija, en el que se apuntala con falacias el discurso de que un gobierno opositor no va a volver a la gente mala de este país en un coro de santos y arcángeles en el minuto en el que AMLO se coloque la banda presidencial. Al respecto, me permito compartirles mis comentarios:

NO, realmente no creo (porque creer es un acto de fe y la fe no debe mezclarse con la política) que el minuto uno de la nueva administración opositora en este país (léase Morena, que no sólo su dirigente) todo mundo se vuelva buena gente y deje de robar, de traficar y de matar. Se necesita ser idiota siquiera para plantearlo, como lo hace el impresentable de este video y quienes le jalan los hilos y le hacen el discurso.
Lo que sí sé, porque ha sido demostrado tanto en la Historia Nacional como en el escenario internacional, es que una administración pública que no se gasta 2,000 millones de pesos anuales en ropa, accesorios y "préstamos" para la clase política puede hacer una diferencia al no recortar gastos en cultura, educación y seguridad, por ejemplo.
Sé que un Ejecutivo Federal que no permite el desfalco de los Estados puede hacer una diferencia cuando esos recursos se convierten en escuelas, becas y maestros bien pagados (258 mil millones de pesos), me queda claro que es más difícil que los niños abandonen la escuela para convertirse en sicarios.
Estoy seguro de que si no tuviéramos que mantener un congreso de 8,800 millones de pesos anuales, no necesitaríamos pagar 45% de impuestos sobre el costo de la gasolina, que le representa al erario 258,366 millones de pesos (por cierto ¿notaron cuánto se parace a la cantidad desviada por los goberladrones del pri?).
También me parece que no deberíamos tener un Sector Salud en el estado miserable en el que lo tenemos, con mujeres pariendo en los jardines y hospitales sin medicinas ni equipamiento, si únicamente por concepto de IEPS a alimentos, tabacos y bebidas se recaudan 97,526 millones de pesos y cuando dichos impuestos se implementaron bajo el pretexto de que serían utilizados en la atención médica de los mexicanos y deberían SUMARSE al presupuesto original, que este 2018 tendrá un "crecimiento" del 0.6% respecto al año anterior.
Y así podría irme de rubro en rubro describiendo cómo el ejercicio del gobierno y el quehacer político no son una varita mágica, pero en cambio sí pesan en el momento de administrar la riqueza que supone NUESTRO trabajo, nuestros impuestos y nuestro patrimonio como mexicanos.
El pri no desgració a México de la noche a la mañana. Se aferraron al poder —junto con sus comparsas partidarias— por casi 100 años ya. El camino para desandar esta desgracia comienza con un paso. Ese paso es la elección de una verdadera oposición al sistema representado por el pri-pan-prd y sus compinches. No hay magia, sino voluntad política.

Aquí las fuentes, por si se ofrecen:
(1) http://www.mientrastantoenmexico.mx/en-4-anos-el-gobierno-ha-gastado-8-mil-mdp-en-ropa-y-ha-recortado-hasta-en-70-programas-sociales/
(2) http://www.sinembargo.mx/22-04-2017/3196138
(3) http://www.animalpolitico.com/2013/04/congreso-mexicano-es-el-quinto-mas-caro-del-mundo-integralia/
(4) http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5504645&fecha=15/11/2017
(5) íb
(6) http://codigof.mx/presupuesto-en-salud-2018-presupuesto-de-egresos-de-la-federacion-para-el-ejercicio-fiscal-2018/

23 June 2017

Del pan y la libertad



"No hay un producto más pacífico, más humanista, más universal que el pan".
Lionel Poliâne

"Soy panadero por accidente" dice Lionel Poliâne, aún envuelto en su mandil. "Hace cuarenta años, cuando tenía catorce, no era fácil llevar la contra a tu padre. Cuando estábamos en la mesa y mi padre preguntaba a gritos: "¿Qué quieres ser, Leonelito?",
yo contestaba: "¡Quiero ser panadero, como tú!". Pero yo era muy infeliz, pues mi deseo era estar en contacto con toda la sociedad y no recluido en una celda".

El elegante recibidor en la tienda insignia de Poliâne en París, tapizada de piso a techo con pinturas de sus característicos boules no es una celda y Poliâne es a leguas un hombre feliz. Explica que a la edad de veinte años "Hice el mayor descubrimiento que marcó el resto de mi vida: Estés en el negocio que estés, éste es como un vehículo. La clave fue poner el mundo en mi negocio" Con estilo y energía, hizo exactamente eso: "Conocí a gente como Salvador Dalí; comencé a hacer mi biblioteca acerca del pan y el horneado" Recuerda Poliâne, quien aparece con frecuencia en la TV y radio de Francia. "Entendí que yo podía ser un etnólogo, un diplomático del pan". También es un docente. Entrena empleados a través de un CD-ROM de 120 lecciones  que abarcan desde la higiene hasta la relación del pan con la civilización. Incluso las bolsas de la panadería constituyen una galería de iluminados del pan, desde el Emperador Chi Nong, quien inventó el arado, hasta el Conde de Sandwich.

Y su pan es el mejor. Llamado "El más grande proveedor de pan rústico, hecho a mano y crujiente del mundo" por la revista Smithsoniana, Poliâne desprecia el arquetipo de la baguette parisina como una importación austriaca decimonónica inferior, en favor de la redondez del boule, raíz de  boulanger, la palabra francesa para panadero. Sus hogazas están hechas de las harinas más finas, de grano entero molido a piedra, sazonadas con sal pura de mar, infladas con levaduras naturales, horneadas en hornos de leña y enviadas diariamente a los hambrientos conocedores de todo el mundo.

La tienda en el número 8 de al rue du Cherche-Midi deleitan todos los sentidos a la vez: El pan cruje mientras se enfría, los pisos de loza y las paredes de madera tallada complacen la vista y el denso casi tangible aroma del pan es un alimento por sí mismo.

En la antesala cuelga un candelabro adornado por pan de Poliâne laqueado.  Otra creación singular es una jaula para aves. "El ave está en la jaula; está atrapada y puede alimentarse a sí misma con su prisión. ¡Ese soy yo!" comenta apasionadamente.

"Cuando adolescente, yo era esa ave. Cuando te nutres de tus propios límites puedes volar hacia la libertad."

Extracto del libro "The Virtuoso: Face to Face With 40 Extraordinary Talents" de Ken Carbone.

17 April 2016

Cosmogonía


Allá en los lejanos 90s, en una entrevista a Takashi Ishihara (foto), CEO de Nissan Global de visita en la planta de la automotriz en México, se le preguntó acerca de la diferencia entre los trabajadores mexicanos y los japoneses.

Ishihara contestó:

«La diferencia entre un trabajador mexicano y uno japonés está basada en la cosmogonía*:
Cuando un japonés va al templo, va a ofrecer: Ofrece una ofrenda o sacrificio por muchas cuestiones: Gratitud, esperanza, lealtad, etcétera.

Cuando un mexicano va al templo, va a pedir: ‘Virgencita, dame… Diosito, quiero… Padre, necesito…’

Esta cosmogonía se traduce al campo laboral, pues cuando los trabajadores japoneses quieren más dinero, van con el dueño de la empresa y dicen:


‘Este año produjimos diez mil automóviles, si el año entrante producimos veinte mil ¿Cuánto más nos puedes pagar?’.

Pero cuando los trabajadores mexicanos quieren más dinero, van con el dueño de la fábrica y dicen: ‘Si no nos subes el sueldo te cerramos el changarro’.

Esa es la principal diferencia entre los trabajadores japoneses y mexicanos…»

Sabiduría pura e inadulterada.

* Cosmogonía se entiende como la forma en la que un individuo o una colectividad ve y entiende el Universo. N. del A.

19 October 2015

¿Por qué celebramos la muerte?



Es obvio que no nos da gusto ni festejamos la partida de una persona a la que amamos y que ya no está con nosotros ¿quién podría ser tan obtuso como para amasar semejante disparate?

Tampoco es que nos encante la idea de que todos los que estamos, todos los que queremos a diario, amamos a diario y extrañamos tras una noche de ausencia, de repente se hayan ido para siempre, y esto es un reto directo a nuestros respectivos egos, nos guste o no.

Quienes celebramos la muerte —y quizá deba hablar tan sólo desde mi coto personalísimo— lo hacemos porque la entendemos como una parte fundamental de la vida misma "su mejor invento", la llamaría el gran Steve Jobs, y concluiría: "La muerte es la forma que tiene la vida para eliminar lo viejo y hacer espacio para lo nuevo". Un gran invento que merece celebrarse.

Pero también porque la muerte y nuestra conciencia de ella, es la fórmula que tiene la vida para recordarnos que no somos ni eternos ni infalibles ni inmunes, tres grandes sueños  con vocación de falacia, los cuales han pasado por la cabeza de prácticamente todos los seres humanos. Esto, aunque no lo parezca, es una bendición doble.

En primera, porque nos empuja a sacarle el jugo a los días y a las horas. Saber que en dos minutos o quizá en 30 años pero algún día y con absoluta certeza habremos de irnos de este planeta, es —o debería ser— el aliciente necesario y suficiente para replantearnos a diario nuestra existencia, para vivir más y odiar menos, para sonreír por la sencilla causa de estar vivos, para pelear, para besar, para soñar, para construir los caminos que nos lleven a esos sueños, porque, como ya se ha dicho, no somos eternos.

En segunda, porque nos recuerda a aquellos que estuvieron antes que nosotros; a nuestros padres, abuelos, amigos, hermanos. A quienes forjaron nuestro pasado y de cuyas acciones, para bien y para mal, somos el fruto con llamado a ser semilla.

Celebramos, pues, la muerte, porque con la memoria va nuestra gratitud y nuestras industrias, nuestras esperanzas y nuestros esfuerzos, nuestro reconocimiento para con aquellos que allanaron los caminos, que nutrieron a esta bipolar especie humana y que un día, cumplida su misión de maestros y de andariegos primigenios, volvieron al regazo de nuestra Gran Madre, y con ello, hicieron espacio para los que venimos atrás. Algún día nosotros seguiremos sus pasos, eso es inequívocamente cierto, y solamente cuando hayamos tomado conciencia de su legado, habremos de mirarnos en los páramos internos de la memoria y sentirnos obligados para con ellos, para con nosotros mismos y para con los que vienen detrás. Con los unos para ser dignos de llevar su sangre y su nombre, su memoria, sus enseñanzas. Con los otros para mostrarles todo el camino desandado desde el principio de todos los principios y dejar en sus manos la continuación ad infinitum de la  vida, de la especie, de la Tierra.


Al final, habremos cumplido con el deber de aprender y de aportar, de honrar y de educar, de sentir, de rememorar, de soñar, porque de eso se trata la vida, y como tal, no podemos dejar de celebrarla toda, y esto, aún con los duelos y las incertidumbres, también incluye a la muerte.

01 May 2014

Alumnos

Ya sé que es «políticamente incorrecto» hacer vínculos emocionales con nuestros alumnos, pero encuentro humanamente incorrecto el despojarlos de su calidad de seres humanos únicos, irrepetibles, maravillosos unos, empáticos otros y ¿por qué no? vomitivos algunos más.

No puedo. No quiero ni estoy dispuesto a verlos como meros receptáculos de información, sujetos de evaluación y generadores de tortibonos.

Para mí seguirán siendo lo que son: Antes que nada personas con las cuales departir, de las cuales aprender y con quienes el Cosmos me permite compartir este tiempo y este espacio, ya para guiarlos en su formación, ya para nutrirme de sus puntos de vista, ya para admirarlos, para impulsarlos, para sobarles las heridas que deja el camino.

Todo esto porque me declaro fan de algunos de mis alumnos: Fan de su entereza, de su resiliencia, de los pantalones y enaguas que tienen a la hora de enfrentar con dignidad la vida, de su belleza, de su fragilidad, de sus múltiples y envidiables talentos, de eso que ellos llaman «sus locuras» y que aprendí, como en una epifanía, a llamar «esperanza», y en ocasiones, «certeza».

Es una bendición tenerlos, y como toda bendición, he de agradecerla: Desde mi humilde parcela de vida, gracias, chicos.

Muchas, variopintas y fecundas gracias.

27 March 2014

Mujeres

No concibo a la mujer sin sus virtudes corpóreas. Sin esa piel y esa carne que son nutricio refugio, receptáculo tibio y suave del amor y del deseo.

Ellas son la Tierra encarnada, nuestra mejor aproximación a la Divinidad, nuestro boleto de regreso a la paz y a la memoria del vientre y del origen, del destino y de las razones últimas del ser.

No concibo a la mujer sin su cuerpo, por mucho que admiro su raciocinio y supensamiento, su intelecto, la claridad de las ideas, la profundidad de sus cavilaciones.

Sus cuerpos no son templos. Se engaña quien así piense.

Sus cuerpos son la deidad esencial, son la magia. La eternidad que se reinventa a sí misma.

Quizás por eso es que no concibo a la mujer sin su cuerpo...






Gracias a Francisco Soberanis por permitirme usar una imagen de su autoría. Si desean ver más de su trabajo, visiten su sitio: Francisco Soberanis

01 April 2013

Hatajo de cobardes.


¿Saben qué le pasa a México? No sólo que las mayorías sean una recua de ignorantes, ni que los políticos sean las ratas más inmundas del Cosmos. Lo que le pasa a México es que sus habitantes en su mayoría son una bola de COBARDES.

Y no, no me refiero al cobarde como aquél que huye de la muerte o del dolor, porque eso les encanta en este país.


Lo que hace que hasta los machos más bragados se zurren en los calzones es el MIEDO A LA LIBERTAD. Esa libertad que nos hace RESPONSABLES de nuestros actos y que no deja espacio para pendejadas del tipo:

"Pos si diosito quiere (agregue su caso favorito... que se roben la elección, por ejemplo), pos ya qué." O las consabidas: "Viregncita, dame..." "Santito, concédeme..." "Padrecito, dígame..."

Y antes de que se arranquen con jaladas esotérico-judeocristianas, déjenme aclarar: No cuestiono la fe de nadie, pero detrás de esto hay un miedo inculcado desde la cuna: El miedo a SER uno mismo. A apechugar por el resultado de nuestras porpias acciones. A enfrentar las consecuencias de lo que hacemos y de lo que dejamos de hacer.

Así es. En México los ciudadanos en su mayoría tienen el peor de los miedos, el miedo a ser realmente libres y repito: SON UN HATAJO DE COBARDES.

10 March 2013

Misterios insondeables.

De vez en vez me encuentro con mujeres hermosas, inteligentes, sensibles, cultas y radiantes, que sufren por la ausencia de personas que las tratan peor que a sirvientes, que les demandan su tiempo y sus esfuerzos como si algo les debieran, que ponen nula atención a sus palabras, que hacen caso omiso a sus necesidades y que encima de todo alteran la paz que tanto les ha costado contruir a su alrededor. Y no puedo dejar de preguntarme ¿Qué es lo que echan de menos? ¿Los malos tratos? ¿Los gritos? ¿Los insultos? ¿La impotencia de quienes les rodeamos y no nos atrevemos a jugar al redentor para salir crucificados? Yo no entiendo los misterios insondeables de la maternidad.

26 February 2013

De la familia y mis desvaríos

En los últimos días me ha estado rondando el diccionario, la cabezota y las horas un término que —como todos los que valen la pena y nos hacen humanos— es harto complejo, al grado de tener tantas acepciones como homo sapiens hay en el planeta: La familia.

Es evidente que la familia es una forma de organización harto importante y que es de tal relevancia que se le ha llamado "la célula básica de la sociedad". Quien esto escribe no está de acuerdo del todo con este título, puesto que me parece (y que conste que esto es sólo una percepción meramente personal), que en la medida en la que produzcamos mejores personas, capaces de dejar a un lado sus zonas de confort egocéntricas, y que se encuentren entonces habilitadas para formar y consolidar parejas estables, responsables y respetuosas, entonces podremos tener familias con las aspiraciones socio-poéticas que nos han querido vender desde siempre.

Es decir, la familia como concepto es todo a lo que aspiramos como especie: En ella se comparte, se respeta, se quiere incondicionalmente, se apoya, se unifica, se hacen frentes comunes para apoyar a sus miembros en tiempos de desgracia, y se esparce la felicidad franca cuando a alguno de nosotros nos toca el gentil apapacho de Fortuna.

En efecto, la familia es eso y mucho más: Es donde ensamblamos nuestras bases morales, donde perfilamos nuestro comportamiento, el lugar donde aprendemos cómo tratar a nuestros semejantes de todo número de patas; es, en fin, la referencia obligada para saber quiénes somos, y de dónde venimos.

Es cierto, la familia es una forma elemental y deseable, siempre y cuando ésta sea regularmente funcional, éticamente fuerte y socialmente responsable.

Pero más allá de la teoría, a este orate que bloguea le vienen a la sesera dos puntos de quiebre para el concepto de familia:

UNO: Que todos los valores familiares que se quedan en la teoría o en la mera verbalización son nada más que aire caliente. Si decimos amar a los miembros de nuestra familia pero despreciamos sus necesidades (físicas, emocionales o aún jerárquicas), si usamos el vínculo familiar con la Ley de Azadón —es decir, sólo cuando se trata de jalar y jalar, o únicamente cuando nos conviene—, tarde o temprano la unión terminará por reventar. "Obras son amores, y no buenas razones", bien sentenciaban los abuelos.

DOS: Que para que el asunto de la familia cuaje, es indispensable que todos los esfuerzos, las voluntades, los sentimientos y las virtudes hechas obra (ver punto anterior) sean recíprocas, e incumban a todos los miembros que conforman esta micro sociedad. Por más que uno ponga de su parte en entender y atender, en escuchar y en remendar, en entrever y entretejer, mientras no se encuentre con una respuesta al estilo de Newton (de igual dimensión y en sentido opuesto, es decir, de regreso), no esperen que este negocio camine.

Quizás sea por ello que los amigos en cuyas manos pone una la vida, aquellos por los que se meten las manos al fuego con plena certeza de recibir a cambio la misma moneda, ellos a quienes llamamos "hermano" a veces más que a nuestros consanguíneos, esos que tienen para con nosotros los detalles en correspondencia, los que están ahí y de vez en vez nos preguntan : "¿cómo estás?", ellos son a quienes sabiamente la voz popular llama "la familia que elegimos".

Porque en mi corto entendimiento, sólo así se puede conformar una estructura sólida: con todos jalando parejo, cada cual desde su trinchera, en sus propias medidas y proporciones. Entiendo que no se le puede pedir a un niño lo que se le exige a un adulto, pero hay actitudes y voluntades que pesan más que cualquier aportación material, monetaria o física.

Sé también que no soy quién para venir a hablar de familias. Soy un desarraigado que aprendió todo esto por la mala, y quizás estas líneas son como el reporte financiero en voz de un indigente.

Pero en los últimos años he tenido la bendición de reencontrarme con este término. De acuñar nuevas denominaciones donde antes sólo había huecos conceptuales.

Y también he tenido la oportunidad de aprender, y por eso me tomo la libertad de compartir con mis tres lectores estas humildes líneas.

Y tan tán.

10 February 2013

Tolucos...


"Tolucos", mi estimada, no es el gentilicio de quienes nacimos y/o vivimos en esta cuidad. Es, lamentablemente, un término que define a las inmensas mayorías: iletrados por voluntad y analfabetas por decisión; priístas por costumbre, ignorancia o conveniencia personal; indolentes de los derechos, voluntades, necesidades o sentimientos ajenos; más atentos al futbol que a su propia pareja, siempre y cuando el equipo gane, porque ante la derrota dan la espalda y afilan el improperio. Aquellos que son fieles al "quien no tranza no avanza"; a quienes les importa un bledo el patrimonio histórico mientras puedan ganar 13 pesos por hora por coche; quienes dicen ser orgullosamente hijos de esta tiera, pero no son capaces de esperar los 30 segundos de un alto por el bien común y prefieren pasarle encima a su vecino minusválido, antes que aguardar la luz verde de los semáforos... Ellos, que son los más, los que votaron al inamovible partido de los vejestorios, los compadrazgos y las mafias que nos tienen padeciendo un transporte público como el que bien conocemos, los modos subrepticios y putrefactos de conseguir cosas tales como la Justicia, la atención médica, la presteza en los servicios... Ellos son. Son los más. Los que no regresan el saludo, ni ceden el asiento ni la acera a las damas, porque para los hombres, la figura femenina no es más que un satisfactor de las necesidades y exigencias del macho, y para las mujeres esto no es más que llana costumbre. Son los tolucos. Esos que se robaron mi "tacita de plata", mi "Toluca la bella", y la convirtieron en un bastión de la vulgaridad, la grosería infame, la decadencia del valemadrismo.
Ellos son...

11 March 2012

Los valores sociales del diseñador.

En términos generales, los diseñadores tenemos tres grandes áreas de inserción en el mercado laboral: los departamentos internos de diseño de grandes empresas; las diferentes agencias especializadas (branding, publicidad, etc.) y el ejercicio independiente de la profesión.


Cualquiera que sea el caso, los tiempos que vivimos requieren de habilidades que van más allá de las meramente técnicas: Ya no es suficiente el manejo diestro de las herramientas conceptuales y tecnológicas que anteriormente eran factor de decisión al momento de elegir un diseñador, ya en términos de contratación empresarial, ya en función del ejercicio como freelancer.


Empresas, empresarios y agencias están en la búsqueda de una serie de valores y habilidades que son poco mencionadas y aún menos ejercitadas en las aulas de diseño en todo el País: Las habilidades sociales.


Después de décadas de forjar la idea del diseñador solitario, artista incomprendido, diva de la creatividad de carácter intenso y volátil, las empresas han descubierto que al final de cuentas estos personajes conflictivos y en ocasiones antisociales, han llegado a hacer mella en la zona más dolorosa de toda empresa: Las finanzas.


Porque una diva aferrada a su visión personal de proyecto; el huraño diseñador que se rehusa a escuchar a un cliente; el 'sensible' creativo que no puede llevar a buen término un proyecto por sentirse agredido ante la crítica; no han hecho más que encarecer los procesos en función de los tiempos y de los resultados, muchas veces poco eficaces, por más creativos o innovadores que puedan parecer.


Es por todo esto que el diseñador contemporáneo requiere practicar y enriquecer sus habilidades sociales tanto o más que sus habilidades técnicas y conceptuales. El trabajo en equipos multidisciplinarios, el entendimiento de objetivos, la resolución de problemas de carácter o valores, el evitar los conflictos personales tanto al interior como al exterior de las oficinas, son en este momento factores que pesan tanto como un buen portafolios, pero que están siendo cada vez más influyentes en la contratación de diseñadores, así como en la elección del profesionista en cuyas manos los empresarios dejan el futuro de sus proyectos de diseño.


Estamos atestiguando los últimos días de esa especie quimérica, parte diva intocable, parte artista de vanguardia, parte ídolo inalcanzable, parte diseñador gráfico, que en sus arranques de cólera o en sus ímpetus de grandeza auto erigida podía destrozar relaciones entre agencias, equipos sólidos de trabajo o cuentas transnacionales multimillonarias.


En su lugar, vemos poco a poco el ascenso del diseñador estratega, humano, humilde, formado en las canteras de la talacha, pero sobre todo, con una visión realista, objetiva y pragmática de la vida, del trabajo y de su profesión como área del servicio empresarial.


Ahora nos corresponde elegir a qué especie queremos pertenecer.


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Este artículo fue solicitado por alumnos de la FAD. Se los comparto con harto gusto a mis dos lectores del blog.

08 March 2012

Día de la mujer...


No me hace ninguna gracia esto del Día Internacional de la Mujer, como tampoco me cuadra ese léxico que pretende ser políticamente correcto (chiquillos y chiquillas, estudiantes y estudiantas, idiotos e idiotas...). Hay quienes quieren enfatizar la equidad subrayando las diferencias. Yo no puedo.

Quizás sea porque vengo de una generación en el que el respeto a la mujer se demostraba en los hechos y no en los discursos, cuando abrir la puerta, ceder el asiento, ofrecer la acera o tocar el ala del sombrero eran parte indiscutible de las deferencias que todo caballero tenía. Era una convicción más que una obligación: A una dama no se le pega, no se le toca, no se le maltrata ni con el pensamiento (los pétalos de las rosas pueden ser tan ásperos cuando se dan por las razones incorrectas…) y toda mujer era una dama… hasta que demostrara lo contrario, pero esa es otra historia.

Quizás sea porque en mi vida ha habido siempre mujeres. Mujeres maravillosas, geniales, divertidas, osadas, temidas, amadas… Es decir, las ha habido en justas proporciones y en bendita abundancia. Mentiría si dijera que todas las féminas que han tocado mi vida han sido siempre gratas. Han desfilado por esta humilde parcela de vida lo mismo venerables devotas que miserables 'viejas migajonas', déspotas con el penthouse en renta y adorables doncellas de espada y montura.

Quizás no entiendo por qué nos empeñamos en llamar feminicidio a un homicidio cuya víctima es mujer, porque en mi desaliñado cerebro es tan dolorosa la muerte violenta y sin sentido de un ser humano de cualquier género, como la de un árbol, un perro, un toro de lidia. Matar por violencia, por "deporte" o por una mala interpretación de la diversión es siempre un motivo de vergüenza para la especie, para la vida, para el Cosmos… Pero eso es meramente una percepción personal.

Quizás no entiendo que nos quieran llamar "iguales", porque desde niño supe que no lo somos. Que hay valores entendidos que funcionan desde los genes y que han moldeado a nuestra especie y a los que les debemos la supervivencia misma.

O quizás no entiendo esto del día de la mujer, porque estoy rodeado de estos seres humanos tan maravillosos que dispensan a la menor provocación unas carretadas suaves y perfumadas de bálsamos para el cuerpo y para el alma, ya en forma de sonrisas breves, ya en forma de palabras, de sopas de zanahoria, de crepas con cajeta o de noches de verano en pleno enero tolucense.

No entiendo por qué habría de haber un día para ellas, cuando acudo al templo de sus afectos como peregrino compostelano, cuando encuentro en ellas una disposición inconmensurable a la ternura, a la chacota, a la convivencia armoniosa, a la sublime expresión de las ideas hechas palabra y obra; cuando este peregrinar me es tan cotidiano, tan indispensable, tan vivificante y tan necesario como respirar —perdonen el lugar común—.

Y porque estar con ellas es una celebración permanente.

Y porque abrazarlas y apapacharlas, y desearles felicidad, y aportar desde nuestras parcelas para que dicha felicidad sea real y sólida, es una tarea también permanente.

No puedo verlo de otro modo.

Pero de todas formas, a ti, mujer que me honras con tu lectura, te abrazo con fuerza, sin malicia, con esa ternura que de tu género (cuando no de tu mano), aprendí a sentir, a ofrecer, y sobre todo, a recibir con humildad y con amor.

Para ustedes, mi gratitud toda. En especial a la belleza que encabeza este post.


20 August 2011

Sobre el paganismo.

Cada vez que me preguntan acerca de la religión que profeso y respondo: “soy pagano”, el común de la gente pone cara de “este me está tomando el pelo”, por lo que suelen repetir con mayor o menor cortesía su pregunta. Esta segunda ronda abarca desde el: “¿Cómo se deletrea?”, hasta el “¡No, ya en serio!”...

Bien, resulta que soy pagano. Me gusta serlo. Me gusta saber que estoy convencido desde hace mucho y que he podido consolidar mis convicciones al respecto con el paso del tiempo, y —sobre todo— con la adquicisión de conocimientos y experiencias que no han hecho más que afirmarme como pagano. Pagano a secas.




Pero eso no contesta la pregunta esencial acerca de qué es el paganismo o qué implica ser un pagano. Haré mi mejor esfuerzo en las siguientes líneas:

Hay tres principios o nociones básicas para llegar a la definición del paganismo:

Cosmogonía: Entendimiento del Cosmos (o el universo) de cada individuo, grupo o sociedad, así como la forma de relacionarse con éste.

Religión: Reflejo natural y tangible de una cosmogonía, es decir, la forma en la que el entendimiento se vuelve acción y finalmente,

Paganismo: Religión que se basa en el entendimiento del Cosmos como unidad divina. Traducción: Para el pagano, todo lo que existe es sagrado, pues forma parte indivisible de un todo indisoluble.

De lo anterior se desprende el único precepto válido para un pagano, es decir, la única y universal regla de comportamiento que debe observar quien profesa el paganismo: “Haz lo que quieras, a nadie dañes”. Es menester mencionar que este “nadie” incluye a todas las personas del singular, del plural, vegetales y animales con los que compartimos este planeta y sus alrededores.

Esos son los ingredientes básicos. Como ven, no hay machos cabríos degollados, encantamientos ni danzas de brujas desnudas bajo la luna llena (aún)...

Con estos elementos, podemos decir que prácticamente todas las religiones de la prehistoria a la antigüedad eran, básicamente, paganas: Entendían a la divinidad como un todo y se consideraban parte (y no dueñas) de esta unidad. Aún las religiones politeístas aniguas (Grecia y Roma, por ejemplo), tenían un Panteón inclusivo, y las manifestaciones de la Naturaleza (Cosmos), eran el coto de sus variopintas deidades.

Existen varios tipos de paganismo, como existen diversas corrientes dentro de todas las formas de pensamiento humano, pero eso es tema para otro post...

12 June 2011

¿Alguna idea?

"...del mismo modo, la democracia no puede sobrevivir a la sobrepoblación.

La dignidad humana no puede sobrevivir a la sobrepoblación.

La comodidad y la decencia no pueden sobrevivir a la sobrepoblación.

Entre más y más personas sean puestas en el mundo, el valor de la vida no sólo declina, sino que desaparece. No importa si alguien muere, pues entre más personas haya, menor es la importancia del individuo".

Isaac Asimov.

PostData: Por favor, dejen de culpar a las vacas del calentamiento global, a los restaurantes del sufrimiento animal, a los magnates de la moda del tráfico de pieles, y empecemos a entender que mientras no reduzcamos el rango de crecimiento de la población humana, todos estos problemas no harán sino empeorar. Enfoquémonos en el problema, por mucho que las religiones monoteístas se empeñen en predicar lo contrario ¿Va?

28 November 2010

UP!

¡Este remix me re-encantó!

16 October 2010

Revolussia

La única revolución que nos hará realmente libres es la revolución educativa.

Hasta hoy, los medios y los gobiernos se han empeñado en señalar que la lectura, el estudio y la cultura en general son características repulsivas de personas desadaptadas socialmente, a las cuales llaman con sobrenombres del tipo: "Nerds", "matados", "rechas", "ñoños", etc. Y existe una razón detrás de esta continua e interminable campaña de descrédito contra la educación: En la medida en que TÚ seas un bruto ignorante, seguirás siendo un esclavo del sistema. Creerás, pensarás, verás, escucharás y desearás lo que ellos quieren que creas, pienses, veas, escuches y desees. Ni más ni menos.

Seguirás creyendo que ser pobre es una bendición divina, o peor aún, un estado de merecimiento por las culpas de tus padres, tus abuelos, tuyas o de quien sea, con la firme convicción de que nada puedes (¡ni debes!) hacer para cambiarlo; a menos, claro, que tu hija —virgen, pura e inexplicablemente hermosa— tenga la enorme fortuna de ligarse al hijo de tu patrón: joven, apuesto, millonario, blanco, ojiverde y carita, como el cristo de la iglesia de tu pueblo, aunque menos ensangrentado, con traje Armani® y rasurada casual.

Pero del otro lado de la moneda, están los activistas, los jóvenes revolucionarios, los contestatarios, los ultras y demás enemigos acérrimos de ese sistema que, sólo para dejarlo claro, es un cocktail de empresarios, políticos y jerarcas católicos nacionales e importados. Su enemigos, decía, parecen estar igual de embebidos de esta inercia histórica y siguen usando los métodos de expresión que por siglos han demostrado que NO funcionan: Bombas molotov, marchas, pegatinas incendiarias, bloqueos...

Si a este sector 'revolucionario' de la sociedad le importara en lo más mínimo acabar con el sistema (y no ser pagado por las dietas de los diputados de la izquierda, que también son sistema), enarbolarían la educación como única e irremplazable bandera. Cambiarían los palos por libros, las cartucheras por borradores y las piquetas por gises. Sus manifestaciones no serían mítines multitudinarios en plazas cívicas, sino excursiones a campo traviesa para llegar a los rincones del mundo desde donde la TV no manda ni emite señal (y por tanto carecen de importancia política o religiosa). Las demandas en las calles y frente a los palacios de gobierno serían la destitución de los líderes de los sindicatos magisteriales y la implementación de un 'salario mínimo cultural*' (el término es de Joaquín Sabina) para, incluso, el más pobre de los pobres.

Lectora, lector. Tú que me lees puedes tener 20 años más o 20 menos que quien esto escribe. Y me mata la tristeza de pensar que ninguno de los dos llegaremos a ver en nuestras vidas algo parecido a esto.

Pero eso no quita que al menos podamos intentarlo.

¿Te apuntas?

* El Salario Mínimo Cultural del que habla Sabina** se define como la posesión en cada casa de al menos 4 libros (menciona una lista con la que no concuerdo del todo, así que la replanteo: El Quijote, cualquiera de Shakespeare, El 'Evangelio' de Saramago y lo que gusten de Miguel Ángel Asturias), pero no se queda en la posesión física del objeto, sino en poseer el andamiaje intelectual y educativo para entenderlos, la sensibilidad para disfrutarlos y la aportación calórica indispensable para procesarlos. Lo anterior, permeado a tres generaciones: Abuelos, padres e hijos.

** Sabina, Joaquín. Menéndez Flores, Javier
"Sabina en carne viva: Yo también sé jugarme la boca"
Ediciones B, España, 2007
448 pp
ISBN: 978-8466628723

27 July 2010

¡Patanes!

Reenviado por Jules, me permito compartirles esta joyita, publicada por El Universal... Niñas, ¡mucho ojo!



Cómo detectar (y evitar) a un patán

El Universal 

Lunes 07 de julio de 2008
Estas son las 20 señales de Joseph Carver para saber si estás saliendo con un patán:
Agencias

eluniversal.com.mx

1.Te dice que te ama demasiado pronto. Sus conexiones con otros y sus emociones son muy superficiales. Una de las cosas que puede atraerte es lo rápidamente que te dice “te amo”, que quiere casarse contigo o tener un compromiso largo y serio.

2.Temperamento atemorizante. Si tu novio o novia estalla y hace cosas peligrosas como manejar demasiado rápido por la furia, romper o lanzar cosas, pelear o amenazar a otros; piensa que ese mismo mal genio puede volverse contra ti.

3.Mata tu autoconfianza. Constantemente corrige tus pequeños errores, te hace estar “en guardia” todo el tiempo, sentirte poco inteligente y con la convicción de que siempre estás haciendo algo mal, te dice que estás gorda/o, que eres muy poco atractivo, que no hablas o que no te ves bien.

4.Te hace perder tu red de apoyo. Para poder controlarte por  completo, es necesario separarte de tus amigos y a veces hasta de tu familia. Después de todo, ellos pueden opinar mal acerca de él.

5.El ciclo agridulce. Empieza cuando la persona es cruel e hiriente; puede abusar de ti verbalmente, te puede amenazar y hablar con groserías; al día siguiente será toda dulzura y hará todas las cosas lindas que hacía cuando empezaron a salir juntos.

6.Siempre es tu culpa. Sus rabietas y cualquier otro mal comportamiento que tenga es tu responsabilidad. Cuando te engaña con otra/o, te grita, te maltrata, daña algo de tu propiedad o te avergüenza públicamente, de alguna manera es tu culpa.

7.Pánico a la ruptura. Se muere de miedo ante la idea de terminar. Tanto ellos como ellas amenazan con  suicidarse, con volver con sus ex, dejar su trabajo o cambiarse de ciudad. Lo que sea peor para ti.

8.Cero intereses externos. El patán hará que dejes todos tus hobbies y cualquier forma de involucrarte con otros, y cuando no pueda, te acompañará a donde vayas.

9.Control paranoide. Te estará checando todo el día y sabrá dónde estás, qué estás haciendo y con quién, a todas horas. Si hablas con alguien del sexo opuesto te interrogará; si no contestas una llamada después te preguntará dónde estabas, por qué no contestabas, etcétera.

10.Vergüenza pública. En sus intentos por mantenerte bajo control en público, el patán te hablará muy golpeado, te dirá groserías o dirá cosas crueles o vergonzosas sobre ti a otras personas en la reunión.


11.Nunca es suficiente. El patán te convence de que no eres lo bastante bueno/a para él/ella o de que no haces lo necesario para mantenerlo feliz. No le dices “te amo” bastantes veces, no estás todo lo cerca que deberías, no haces lo que le gustaría que hiciera, a pesar de “todos los sacrificios que ha hecho por ti”.


12.Tiene derecho a todo. Toma la actitud de que puede hacer lo que sea. Si alguien lo rebasa en el coche, por ejemplo, se siente con toda la “autoridad” de cerrársele más adelante, aún cuando ponga en peligro a otros conductores.


13.Tus amigos y familia no lo quieren. A medida que la relación se prolonga, tus amigos y familia protestarán. El patán te dirá que están celosos de su amor “tan especial”.


14.Malos antecedentes. Las historias que el otro te cuenta nos dicen como la persona se ve a sí  misma. El patán te relata agresiones, violencia, comportamiento insensible hacia otros, etcétera. Te asegurará que fue tratado horriblemente, a pesar de lo maravilloso e inteligente de sus acciones.


15.La prueba de la mesera. Se dice que cuando empiezas a salir con alguien, la forma en la que trata a la mesera, o a cualquier otra persona neutral del sexo opuesto, es la forma en la que será contigo dentro de seis meses. En la etapa de la “luna de miel” eres una reina o rey. Pero, en ese tiempo, él o ella no ha olvidado sus sentimientos hacia el sexo opuesto y eventualmente volverá a manifestarlos.


16.Su reputación. Puede tener dos distintas: un grupo te hablará maravillas de él/ella mientras que otros te dirán pestes. Si preguntas a 10 personas acerca de un nuevo restaurante y cinco te dicen que es maravilloso y otras cinco que es el peor lugar al que han ido, tienes que entender que hay ciertos riesgos involucrados en tu decisión de comer ahí.


17.Caminar sobre cáscaras de huevo. Muy pronto te sentirás con miedo de hablar de ciertos tópicos, mencionar que viste a un amigo o de cuestionar o criticar al patán por miedo a sus reacciones.


18.No toma en cuenta tus sentimientos/opiniones. A medida que la relación avanza y empiezas a cuestionar su comportamiento, él o ella te dirá que lo que piensas no tiene sentido, que son tonterías y que lo que pasa es que eres inestable emocionalmente


19.Maltrato. Te lastima a propósito. Si te golpea, tuerce el brazo, te jala el pelo, te patea, empuja o rompe tus cosas, bótalo enseguida.


20.Te obliga a hacer locuras. El patán opera de una forma tan dañina que te encuentras haciendo cosas extrañas como mecanismos de defensa. Adviertes a tus familiares y amigos que no hablen de ciertas cosas, evitas los sitios en los que puedes encontrarte con alguien y no les llamas a tus amigos por temor a que te interroguen. Te vuelves tan paranoide como él o ella cuidando lo que dices, cómo te vistes, etcétera.

04 May 2010

El centavo.

"Yo soy como una de esas moneditas de a centavo que van por la vida ruede que ruede, pero un buen día sirven para acomlpetar un peso"
Pedro Infante.


Cada vez que alguien me ve con cara de "este está orate", generalmente tiene un amplio abanico de razones para pensar así. Particularmente me llama la atención cuando se trata de cambiar nuestras costumbres acerca del consumo, del reciclaje, del reaprovechamiento de los recursos. A ver si me explico: Cuando las estúpidas ejecutantes del papel de educadoras de la escuela a la que acude mi cosija la obligan a tirar a la basura una Ziplock "porque es basura", se me llena el buche de piedritas. Cuando no entendemos que la raíz del problema es la cantidad de humanos que somos y que al parecer a nadie le importa hacer nada al respecto, "porque es un derecho de la gente tener los hijos que dios les de", mis índices de bilis se elevan por encima de los del desempleo en México.

Y me pregunto cómo hacer para que la gente pudiera entender que reutilizar UNA bolsa es un pequeño gran triunfo. Lo mismo cerrar UN grifo, apagar UNA tele, cambiar UNA lámpara, etc.

Y veo con pena que la única lengua que parecemos entender es el dinero. Así que me viene a la sesera un ejemplo de cómo funcionan y afectan las acciones individuales.

Si a alguno de nosotros nos dijeran: Por tu trabajo te pagaré un centavo al día, suena como una mentada de madre ¿no es cierto? Nadie puede vivir con 30 centavos al mes.

Ahora bien, si el trato fuera: Por tu trabajo te pagaré un centavo al día por cada ser humano del paneta, ¡aaaaaaaahhhhhhh! Ahí las cosas cambian, porque entonces estamos hablando de 60,000,000 (leiste bien, sesenta millones) de pesos AL DIA.

Esa bolsa, esa llave, lámpara o tele que está en nuestro entorno es la seis mil millonésima parte de lo que le echamos encima a la Tierra diariamente. Y es por eso que son importantes. Poruqe el problema somos y es de todos, la solución somos y está en las manos de todos, más allá de las campañas dramáticas de Greenpeace.

Y entre más reduzcamos la taza de crecimiento de las poblaciones humanas, los problemas del planeta también se irán haciendo menores. ¿Es tan difícil de entender?

Por lo que veo, si.

¿Y tenemos el cinismo de llamarnos una especie inteligente?

Qué pena...

05 March 2010

By the book

P&G es una marca que ha levantado muchas polémicas. Ha llegado a ser tildada incluso de "satánica", de tener pactos con quién-sabe-quién, y no puedo negar que algunos (as) de sus empleados en puestos directivos y demás sucursales constituyen un verdadero dolor de cabeza laboral.

Pero no existe la perfección ni para ser perfectamente malo, y de repente permiten a sus publicistas, diseñadores y comunicólogos delicias como esta:



Y podremos odiar a los gringos, podremos renegar hasta el hartazgo de su postura imperialista y también de la compañía que ostenta esta pieza de comunicación, pero en el fondo, como esfuerzo publicitario y como llamado emocional, funciona... Y debo decir que lo hace con delicadeza y sensibilidad.

Y eso es lo que debe prevalecer.

¿Notan que no está sobrpensado? ¿Que no hay más mensaje que el necesario? Que no deslumbran de blancura los niños porque sus madres orgullosísimas lavan sus uniformes con tal o cual? Un mensaje. Uno solo. Y el efecto es innegable.

Tan tan.