19 October 2008

Cita textual

Hace ya un rato (2 de diciembre de 2007), publiqué un post acerca del té limón. En él hago una cita del libro de Bruno Traven,  Macario, con la mejor memoria que entonces me asistía.

Hoy tengo un ejemplar de Macario en las manos y aprovecho para enmendar los renglones torcidos de la memoria y citar textualmente:

"... —¡Ay, mujer, qué cansado estoy y cuánta hambre tengo! ¿Qué hay de comer?
Su mujer contestaba:
—Frijoles negros, chile verde, tortillas, sal y té limón.
La cena era siempre la misma, sin variación alguna.
El conocía la respuesta de su mujer desde mucho antes de llegar a casa y hacía la pregunta simplemente por decir algo y para que sus hijos no le consideraran como a una simple bestia de carga..."

Una delicia, como probadita de un guajolote asado, disfrutado en el silencioso secreto de la profundidad de la selva....

¡Gracias y buen provecho!

Preparen, apunten... ¡correo!

No hace mucho, se sucitó una enorme controversia acerca de un cortometraje, que muy ganador de Cannes y en manos de un conacional por supuesto que llegó a cuanto foro se pudiera imaginar. Me refiero al controvertido "Historia de un letrero". Si la historia es o no original, si la idea finalmente es producto de una leyenda urbana, si alguien se lo contó al dierctor y finalmente hizo su propia adaptación, eso es harina de otro costal. La trama es idéntica, el resultado, el medio y hasta el mensaje. Las opiniones se dividieron, algunos argumentaron que el plagio era flagrante, que el autor debería rechazar el premio y también hubo aquellos que defendieron la debatida originalidad de la obra e incluso llamaron 'apátridas' a los primeros "por no reconocer ni apoyar el talento nacional"

Este prólogo sirva pues para aclarar que personalmente creo y reconozco el talento que hay en mi País (de otro modo sería literalmente patear el pesebre). Admito que muchas veces quienes nos deicamos al negocio de la creatividad aplicada tenemos influencias, mentores, escuelas que forjan el estilo propio. También desde mi individual parcela reniego de aquellos que comulgan con la idea de que la creatividad y la originalidad son meros eufemismos.

Y de pronto me encuentro con esto: Un VIL PLAGIO de una campaña del servicio postal Australiano, impresa en un cartel mexicano, justo afuera del Centro Cultural Bella Epoca, en la Condesa, D.F. A la izquierda, el cartel mexicano ( de 2008), a la derecha el original (de 2006) del Servicio Postal Australiano.

No, no es que no reconozca el talento de los diseñadores mexicanos, ni tampoco que sea un malinchista por simplemente no poder pensar que fueron los australianos quienes copiaron la idea (basta ver las fechas de publicación). Me siento indignado, encabronado y muy decepcionado de quien quiera que esté "diseñando" estos materiales, pues está siendo pagado con nuestra lana tributaria. ¿Es que no alcanzó el herario, el IETU, el IDE, el IVA, el ISR y toda la carga impositiva de este país par apagarle un diseñador no digamos bueno, sino ETICO?

Si alguien tiene idea de cómo o dónde denunciar esta xalada de paredón, por favor hágamelo saber, o bien, con toda libertad procedan a la denuncia.

Ya me enchilé aún más.

Ya me voy.

Tan tan.

Más allá del Cliché


Blue Earth Alliance es un proyecto de documentales fotográficos alrededeor del mundo, que no sólo muestra la cara decadente, depresiva y desmoralizante de nuestro planeta; también tiene ejercicios de gran valor no sólo fotográfico, sino documental y me atrevería a decir que Histórico.

Les dejo el prólogo de uno de mis favoritos, llamado "Más allá del cliché". Lo pueden encontrar siguendo este link.

Concepto:

"Más allá del cliché" tiene dos objetivos principales: Documentar las influencias positivas que dejó la revolución durante la transición histórica de Cuba y crear canales de discusión. La visión de este proyecto es narrar fotográficamente lo que se convertirá en un importante documental educativo, al mostrar los vestigios de lo que ha resultado benéfico bajo el mandato de Fidel Castro...

Si lo desean pueden ver aquí la colección completa, o bien, he aquí el link al sitio de la autora.



Puentes del entendimiento.




Si no puedes ver el video, por favor sigue este link.

Una ponencia más de (TED), esta vez acerca del entendimiento de culturas, de cómo el conocer de cerca otros esquemas del pensamiento nos permite (traduzco lo mejor que puedo y cito tan textualmente como me es posible) "desarrollar nuestra flexibilidad mental".

Una ponencia con datos devastadores, mensajes positivos y una buena dosis de fotos extraordinarias, como esta:

Espero que lo disfruten, y por si les interesa, les dejo el link de este proyecto aquí.

12 October 2008

¿A qué sabe el sol?

Leo y releo y vuelvo a leer "El Hombre que lo tenía todo todo todo", de Miguel Angel Asturias, y hoy, como hace más de cuatro lustros, cuando llegara por primera vez a mis manos —y a mis ojos, y a mi bagaje y a mi memoria perenne—, no puede menos que fascinarme.

Me permito compartirles la paráfrasis de uno de mis pasajes favoritos de esta pieza de literatura dulce y rara, como una nieve de ciruelas amarillas:

"...El Hombre que lo tenía Todo Todo Todo se preguntaba mientras saltaba sobre el estanque de los cocodrilos: ¿A qué sabe el sol?
— El sol sabe a saliva. A saliva de cuando se nos hace agua la boca..."

Se los dejo para empezar la semana. Que les sea leve y breve.

Y no olviden su ración diaria de sol, que lo mismo se bebe que se come, se embarra o se mastica suave y constantemente "en dosis precisas y controladas", como su contraparte...

Y tan tan.

09 October 2008

Preparen, apunten, ¡IMSS!

Si creían que los Tenis "Mike" o "Reeboook", las camisas de "Georgio Armanni", los lentes "BimBom" o los jeans "Lesvi's" son una peladez y el colmo de los fusiles, ¡agárrense! Este si es una mentada de madre:

Una compañía china tuvo a bien "adaptar" el logo del IMSS (léase: se lo fusiló de gacha manera), valiéndole un sorbete las leyes del copiright, la decencia, la mera educación básica, o quizás se dijo: "Esos mexicanitos nunca encontlalán mi companía, así que podlé copialme este bonito logo"... en fin, aquí la prueba irrefutable de que en todos lados se cuecen habas.... (*)



Si no me creen, he aquí el link.
(*) Por si algún navegante llegase de lejanas y extra-aztecas tierras, el IMSS es el servicio gubernamental de salud pública (Instituto Mexicano del Seguro Social) Puedes ver la aplicación origianl aquí.

08 October 2008

Dos del Sur.

El señor García (de nombre Gabriel y segundo apellido Márquez), no es un autor literario de mi gusto. Y contra gustos no hay disputas, como bien lo cantara el Maestro Serrat.

Aunque personalmente no lo conozco, me altera un poco —y a veces un mucho— que se adueñe de los medios y se cobije en su figura de Nobel (*) para lanzar escupitajos incendiarios y polarizantes, como cuando en aquella tristemente célebre ocasión llamara a la Academia Española a "jubilar la ortografía" ¡Pero habrase visto tamaña idiotez! El sujeto en cuestión se ha de regocijar con los mensajes de los adolescentes milenaristas: "NuNkTdGdQrEr" y no me molestaré en traducirlo porque es de los ejemplos más intelegibles...

Y aunque hay quienes afirman que se refería a una 'metáfora de la libertad', debo decirles que después de leerlo —lo hice por pura disciplina, como quien bebe jarabe para la tos— me queda claro que lo suyo es el reporte, la narración del hecho, la nota, si se quiere de primera plana, pero nota al fin. No la metáfora.

Pero todo esto viene a colación porque no mucho ha que tuve un venturoso reencuentro con una maravilla de rola (el video no me ha hecho muy feliz, si he de ser franco), y me pregunto si de veras quienes hablamos, quienes amamos, quienes vivimos, soñamos, lloramos y dormimos en español, no sentiríamos una parte de nuestra porpia humanidad perderse para siempre, si nos arrebataran esa riqueza que nos permite distinguir un cachorro de cachalote de esta delicia: Un vallenato.


http://youtu.be/9oLBY9QqTAQ

(*) La Aacdemia Sueca puede laurear a quien mejor le parezca, esté o no su servidor de acuerdo. N. del A.

Una nueva fe. Un nuevo Credo. Un nuevo Dios.

Desde que el hombre es hombre —y quizás desde que nuestros ancestros eran más homínidos que humanos... ¿Cuándo dimos el gran salto?—, en fin, desde que el hombre es hombre, ha buscado explicación para todo lo que le rodea: ¿Por qué sale el sol? ¿Por qué hace calor, más tarde en el año frío, luego se templa? ¿Por qué la figurita redonda y sinuosa de mi compañerita me desata un mariposario en el bajo vientre? Y así ad infinitum.

La primera respuesta fueron las religiones. Esa nos la sabemos todos. Primero vinieron las religiones naturalistas, que le atribuían las cosas buenas y malas a un selecto club de deidades, de cuyo estado anímico dependía todo lo que pasara y dejara de pasar: La caza, la vida, la muerte, el día, la noche.... Todo muy lindo hasta ahí.

Después vinieron las religiones monoteístas, otra historia bien conocida. La que nos es más cercana tiene —como todas, como todo— un lapso que francamente sus jerarcas preferirían que se olvidara y de un plumazo se desvaneciera de los libros de Historia.

El catolicismo tomó al mundo occidental por asalto en la Edad Media. El obscurantismo (hay quien escribe oscurantismo, pero lo considero realmente 'otuso' y de mentes 'ostinadas'), el obscurantismo —repito para tomar aliento—, se bebió un milenio de nuestro devenir histórico. Un bache. Un estanque. Un milenio perdido.

En esos tiempos obscuros (id), y en un buen tramo de historia subscuente, bastaba decir que tal o cual cosa, actividad, materia o indulgencia era "palabra de Dios". y tan tan. A creer y a caminar que el Señor se va a enojar. Punto. No había cabida para el pensamiento, la crítica, la duda... "Palabra de Dios" y ¡trácate! Encomendaos a San Texingaste de Tanféo.

Y así nos la pasamos milenio y cacho. La Humanidad pasó su infancia evolutiva y entró a la bonita adolescencia. Y como buen adolescente cuestionó a sus ancestros y decidió que haría las cosas a su manera.

Y he aquí que con la misma celeridad, con la misma intolerancia, con la misma arrogancia que caracterizara a la jerarquía y a los oficiantes de aquella iglesia todopoderosa, ahora vemos las nuevas sentencias de esta nueva religión:

"Científicamente comprobado..."
"Es un hecho científico que..."
"A ciencia cierta..."

Y con eso tenemos para entrarle ciega y obedientemente al rebaño de la Ciencia; este nuevo Dios omnisapiente, omnipresente y omnipudiente que se revela en milagros como la ascención de San Neil Armstrong a la Luna, la división de los mares en la sagrada tierra de Panamá, la epifanía del secreto genético a San Crick y San Watson... (*)



Si no te has reido, lector, lectora querida, sabes bien de que va este aucine. Nada, por 'científicamente comprobado' es inmutable —no digamos absoluto—.

Pensar, retar, ahondar, son características innatas de la humanidad. Ejercerlas no es un derecho ni un don, sino una parte inherente de nuestra especie, a la cual, por cierto, le debemos en gran parte nuestra supervivencia.

Y también es el antagonismo de la religión, sea cual fuere...

Y como siempre hay un Torquemada en la familia, te invito al cadalso, ¿Vienes?

(*) Gracias a la Cabeza de Lucas por la aportación gráfica.

Y tan tan.

20 July 2008

Del café


Desde el baúl de los recuerdos,esta cita, que acabó en las blondas de un hoy inexistente café de Cancún:

"El café es la piedra filosofal de los que sueñan despiertos: Cuando fallan las distancias y las horas, bajo su alquimia obscura se transforma el tiempo en oro, y la ausencia en esperanza."

Disfruten su café...

12 June 2008

Del sueño a la sala.



¡Me encantó! No sólo la técnica, sino el concepto.... Disfruten de su primavera, piensen en su verano y ahí nos vemos cuando caigan las hojas.

25 March 2008

Un cuento

Había una vez una carretera.

Había una vez dos novatos.

Un amor.

Un sólo tiempo.

Un camino lleno de destinos... y vice versa.

Había una vez un oso que cayó perdidamente enamorado de un hada, pero las hadas no se enamoran de los osos.

Al menos no en los clásicos cuentos de hadas.

Había una vez un hatajo de paradigmas rotos dispersos entre los rieles de una mina abandonada.

Había una vez dos soñadores.

Habrá una vez un futuro.

Y colorín colorado, este sueño ya ha empezado...

23 March 2008

De mercado

Hacía años que no me paraba en el Mercado 16 de Septiembre de mi natal Toluca.

Hoy lo hice. Y mi corazón ha dado un vuelco.

Casi había olvidado la maravilla que es un mercado mexicano: Los colores, los olores, las flores, las frutas, las verduras, la carne, la comida...

Y contra todo pronóstico, no ha sido eso lo que me dejó desollado.

Ha sido la gente.

La gente que trabaja desde que los gallos aún están en el quinto sueño, que a diario hacen del fruto de esta tierra rica y vasta el objeto de su quehacer cotidiano y la ponen al alcance de nuestras mesas.

La gente que es amable y sonriente, que no ha olvidado lo que significan frases como: "Buenos días", "Con permiso", "Pase Usted", "Cómo no, ahora mismo le atiendo, joven (ésto último de 'joven' elevó mi moral a las nubes)"... gente que se persigna con una devoción auténtica, que aún espera a los Tlatoanis y a las Coatlicues, pero que el fervor les va en el alma y en el pecho como ofrenda precolombina con sabor a copal y a oblea sagrada. Cuerpo y esencia de dioses sin tiempo.

La gente.

Varones que tocan el ala de su sombrero de faena al paso de una dama; matronas que desde la trinchera de los aguacates y los tomatillos dirigen, como mariscales aguerridos, la vendimia y los dineros; adolescentes que de piocha, piercing y mandil de mezclilla van aprendiendo de sus mayores los tejemanejes del oficio mientras el respeto a sus mentores se forja a punta de cargar a lomo y diablito los petates, las ollas y los huacales, aprendiendo que el trabajo dignifica y libera; los niños que envueltos en manta de cielo y rebozo labran en su memoria a fuego y sangre el acompasado ritmo de la cotidianeidad, los sonidos que les arrullan y que vivirán con ellos todos los días de su vida.

La gente. Mi gente.

El cuerpo reclama piedad ante las horas de ayuno. Abro boca con un licuado de mamey ('mediano', como de un litro) que guardaba en sus entrañas el sabor de la mismísima gloria. Dos locales más adelante, una cuadriga de Valkirias mesoamericanas ofrecen tentaciones a cuyos encantos no es siquiera posible pensar en resistir. Frente a mi, sobre una mesa que formaran tres tablones, hay un platazo de mole verde con arroz rojo y unos frijoles que en el vientre de una cazuela de barro encontraron la razón última de su existencia. Bocado divino y mundano. Le sigue un café de olla enfundado en los aromas de la canela y la seducción inocente del piloncillo. Brebaje dulce y tibio como un beso de adolescencia refrendada al embrujo del recuerdo.

Las jugarretas de la memoria...

Salí del mercado con un hatajo de flores. Con una canasta que rebosaba de frutas más frecas que esta misma mañana de marzo, con el alma desollada y viva, inundada del color de los mangos y las sandías redondas y sonrientes; embriagada de los sabores y los aromas del requesón y el cilantro, los ajos machos de las brujas y las tortillas de maíz azúl.

Y con un renovado amor por esta tierra.

Mi tierra.

17 March 2008

Mi campesina

Verte bajo el sol de este invierno que amenaza con volverse primavera y sentir que la humanidad toda se reinventaba en un palmo de tu tierra fue todo uno solo.

Campesina.

Tu cuerpo se antojaría de primera instancia tan frágil, san suave, tan delicado como las flores que ahora siembras. Más falso no puede ser: El azadón y la pala se vuelven dóciles y mansos bajo la fuerza de tu impulso, bajo la amorosa gúia de tus jeans raídos y tu blusa de lunas naranjas que quizás alguna vez llevste de domingo a la Alameda.

Siembras flores. No son para la venta, como una hectárea de maíz, ni tienen la grandilocuencia de los invernaderos. Y no puedo dejar de imaginar que por las noches del altiplano adornarán la mesa donde tu hombre encontrará el esfurzo de sus días vuleto pan y la dulzura de tus manos llenando el jarrón de vidrio rebozante de astromelias.

Un vallenato arrulla tus caderas. Esas mismas que te hermanan con la tierra que ahora revuelves sobre los bulbos y las matas. Madres ambas. Amantes ambas. Eternas ambas.

Porque en tu vientre reinventaste el milagro de tu parcela personal, y la historia de este mundo desde que es mundo y del tiempo desde que es tiempo se resume en esto. En amar, en volvernos de tierra y de agua, en sembrar, en dejar tras nosotros la huela de nuestra existencia "Por si acaso alguien viene a buscarnos, que tenga algo que encontrar".

Habrá voces que hablen de tí, que te llamen amada, que te llenen de besos de caramelo pasado por la hojarasca de los otoños y las polvaredas que anuncien las lluvias de abril.

Y habrá una, inaudible, inmutable, inasible, que desde las páginas blancas de esta bitácora te llamarán por siempre "mía".

Campesina.

10 March 2008

Las agujetas

Desde que era niño, la premisa en mi casa fue siempre amarrar las agujetas (correas, lazos o como se les quiera llamar) tan fuertemente como fuera posible. Supongo que con el fin de evitar la pérdida de la firmeza, del equilibrio o del preciado artilugio guardián del pie.

Los años en los scouts no fueron la excepción. "Deshuarachando al indio" es un juego de habilidad y fuerza en el que dos oponentes se enfrascan en enforcejada lucha con el fin de despojar al contrario de uno de sus zapatos. Entre mis botas 'Crucero' y mi heredada manía de amarrar a piedra y lodo las agujetas, el resultado era siempre victorioso de mi lado, mientras el pobre e ingenuo enemigo se deshacía en el galimatías de los nudos, los pases y las guardas... Otro indio deshuarachado.

Ha pasado casi un cuarto de siglo desde que dejé la manada y las seisenas, y hasta hace bien poco mi manía por calzarme y garantizar la inamovibilidad de mis agujetas soportó pruebas tan duras como los aeropuertos de Miami y San Juan de Puerto Rico, piedrecillas coladas sin invitación e inclusive alguna que otra urgencia amorosa.

Y de buenas a primeras, en una zapatería de mi vieja Toluca, todo dio un giro.

Me encontré con unos botines (o borceguíes, como se les llamara en otros tiempos) con un corte precioso y una piel que puede fascinarme. Había estado deambulando por el centro biscando unos zapatos que sustituyeran a los de playa y ofrecieran a la par confort y calidez.

Y la amable señorita que me mostró las botas me dijo en un arranque de sabiduría cósmica: "Ay, joven, si le aprieta así las agujetas no deja que el pie crezca al caminar"

Golpe de luz en los recovecos de la conciencia.

Retórica divina en la suave voz de una damicela toluscense.

Sólo hay una manera de crecer, si se quiere andar el camino. Y esa forma se llama equilibro. Un mal amarre y el zapato se pierde. Demasiada presión y no habrá forma de llegar muy lejos.

"Pero es que este sí se fumó algo" dirán algunos.

Pero la verdad es que a veces las señales llegan de donde menos las esperamos, en las formas más inverosímiles y por los medios menos ortodoxos. Así puede ser la vida de infame y de maravillosa al mismo tiempo.

Es hora de aflojar las amarras y crecer. De andar el camino.

Y darle una vuelta a mis nuevas botas.

Tan tan.

09 March 2008

El Reaglo de Polanco

La oficina donde trabajo está justo en los límites de Polanco. Este trocito de capital mexicana qua alguna vez fuera una colonia, como tantas otras en esta y otras ciudades, y que a partir de la segunda mitad del siglo pasado se convirtiera —como la franja de Gaza y Cisjordania— en Territorio Ocupado del Estado de Israel. Para quienes no ubiquen el reverso del enunciado, es el lugar con más judíos por metro cuadrado de todo México.

Pues bien, para mí viajar en metro ha sido siempre una experiencia que va de lo civilizado a lo decadente sin olvidar la barbarie. En un arranque de extremo valor, decidí que era mi deber como ciudadano responsable alivianar en lo posible la carga de contaminantes de esta ciudad y me lancé en metro a mi trabajo.

La estación de metro Polanco queda —lo se ahora— a unos dos o tres kilómetros de Periferico, es decir, de mi oficina. Aún cuando mi paso es constante y más bien apresurado, he de confesar que me eché media hora de caminata por la calle de Horacio, desde el metro hasta Avila Camacho...

Pero no sólo de caminar vive el hombre. He aquí que esta colonia que a pulso se ha ganado su fama de ser nido de ricachones, de judíos y de judíos ricachones (¿habrá de otros?), me regaló con un abanico de imágenes hermosas y relajantes, en contraste con la atestada vialidad que le circunda.

Sobre el amplio y cuidado camellón de las calles de Homero, me encontré con gente de las más diversas raleas: Criadas —como les llamaban en tiempos de nuestros padres— paseando pugs, terriers o poodles, eso si, muy uniformaditas de verde pistache y blanco almidonado (las criadas). Chicas con cara de Raqueles, Sarahs, Ruths u Olgas haciendo su jogging matinal; chicos con pinta de David, Abraham o Jacobo que igual iban del loft que les heredara papi a la oficina que viniera en el mismo testamento en vida, trejeados de Hugo Boss del kippah hasta las suelas; señoras y señoronas, matriarcas consumadas y consumidas que enfundadas en sus abrigos y estolas de pieles antediluvianas perfumaban el aire de naftalina y agua de colonia Sanborns, dejando gorriones y peatones atarantados a su paso.

Y la embajada de la República Federal Alemana (sin comentarios).

Pero lo más fascinante de este encuentro con Polanco fueron los adolescentes del ala más ortodoxa del judaísmo: Muchachos que apenas rebasaban los 13 años y que al haber cumplido con su Bar Mitzvah andan adornando las arboladas callejuelas de Polanco y territorios circunvecinos con una pinta inconfundible: Atuendo de zapatones,pantalones y saco, todo negro, con excepción de la camisa, blanca impecabilísima, pelo rizado generalmente largo, complexión ultra-delgada, bicicleta low-rider y como símblo distintivo —como si todo lo demás no lo fuera—, un sombrero de fieltro negro, el cual, supongo, se fabrica sólo en una talla, pues algunos de estos hijos predilectos de Abraham lo detenían literalmente con las orejas o con la nariz... ni cómo juzgarlos, mientras otros tantos (misterios insondeables de la adolescencia y la genética) apenas lo calzaban a la altura de las sienes... supongo que detenido con los mismos pasadores con los que detienen su kippah...

Y ese fue el regalo de Polanco, donde en mi tierna infancia pensé que habría visto sus primeras luces el mismísimo Paul Anka... viví en el error por años y años, hasta que descubrí que tales honores (...) eran parte del herario cultural de Ottawa... Ni modo.

Fue un triunfo de la razón sobre la materia que llegara a tiempo a mi trabajo. Llegué jadeando, sudando y... a pie, para sorpresa de los guardias, que de no ser por mi super llave-multipass me habrían echado a la calle por chamagoso y por xodido, emulando a la Menchú.

Polanco es un lindo lugar para visitar. Confieso que la gente que llegaba a reparar en mi presencia me veía como si recién acabara de dejar la sinagoga y me fundía con el entorno como parte de este Territorio Ocupado, al cual, sin dudas, volveré.

¡Shalom!

18 February 2008

Verde, verde...

Laluz del día estaba aún indecisa entre quedarse arropada en el horizonte o salir a perseguir las alturas del cenit.

Yo iba de prisa a la apertura del Museo de Numismática. Había una exposición de antigüedades y no quería perderla.

Y he aquí que se produjo el milagro: A la entrada de uno de esos caserones decimonónicos que olvidaran los planes sexenales, un pequeño parasol de papel de china verde salió a mi encuientro. Volteó al cielo para encontrarse con la claridad, que haragana comenzaba el camino que le indicaban las nubes y desveló ante mi mirada una carita que encarnó en sonrisa y se desgranó como una mazorca de luz vestida de la verde sombra de su chaperón.

Un instante.

Una sonrisa cómplice y dulzona, como mazapán de almendras.

Una mirada a esas pupilas que en los ocho o diez años que llevan en la Tierra se han bebido tanta luminiscencia como para llenar una mañana de enero ellas solitas.

Una carita vestida de sol.

Y unas líneas que quizás nunca lleguen a ellas.

Pero que de tan dulces no cabían más en el tintero.

Y tan tan.

06 January 2008

¡¡¡Mi señora!!!



¡¡¡Es un suuuuper clásico!!!!

Empecemos bien el año. Riendo.

Y por favor, no se olviden de arrojar flores lindas a la gente linda. Es posible, es deseable y ayuda a mantener vivas las luces humanistas y sensitivas que nos habitan y nos mueven a pesar de nosotros mismos.

23 December 2007

Del diálogo y la adopción.

En Toluca hay una alameda.

En esa alameda hay una fuente con una barandilla verde.

Y en esa fuente ha habido generaciones y generaciones de patos desde que tengo memoria.

Y sobre la barandilla verde estaba yo. Con ese desguance habitual e indispensable para regalarse con el tiempo de ver a los patos nadar.

—Señor, disculpe...— bajo la mirada y me encuentro con un moconete que no levanta los 80 centímetros del suelo ni los siete años de edad.

—Dime, chaval—

—Es que... Señor... no veo los patos—

(En mis adentros me pregunto dónde carajos están los padres de este humanoide jodón) —A ver, te siento en la barandilla para que los veas— Decir esto y que el apuntadazo escuincle levantara sus bracitos regordetes enfundados en un sweater de lana 'totlmente Chiconcuac', fue todo uno sólo.

Y de ahí la debacle.

La cara redonda con dos ojitos de capulín y pestañas como de burro de piñata se vistió de luz y se hizo soles y lunas, como si presenciara el momento mismo del Big Bang. Se rió con cierto nerviosismo. Confesó que no le agradan las alturas, pero que dadas las circunstancias se aguantaría 'como las viejas' (sic).

—¿Nunca habías visto los patos?— (¡Coño! tengo corazón de pollo Bachoco)

—Los escuchaba alpasar, pero no los podía ver por la barda— (Si los vieras por la barda serías supermán, zotaco)

El bodoco sigue ensimismado en la contemplación tántrica de los emplumados.

¿De qué hablas con un alien de siete años? Pues nada, de la escuela, de sus maestros, de sus hermanos (5, todos mayores que él)... De que su padre acaba de morir y su madre está en friega trabajando para sacar a los seis adelante.

Joder con el avicardio...

No lo puedo resistir (tampoco es que quiera), lo tomo por la espalda en un fuerte abrazo. Sus manos con los nudillos resecos y sangrantes se aferran a mis antebrazos como a una tabla de náufrago.

Imagino las malas pasadas que debe llevarse en la escuela, en su casa, en la calle. ¿Le bastarán los patos y los álamos para suplir un padre que no está y una madre que tiene otras broncas en la cabeza?

—¿Y si te invito un chicharrón de carrito?—

—No me deja mi mamá—

—Si tú no le dices, yo tampoco, ¿va?—

— ¡Juega el pollo!—

Lo bajo de la barandilla. Lo tomo de la mano... corrijo: Me toma de la mano y me guía por los caminos ondulantes de la alameda. Conoce el lugar exacto del carrito de las fritangas, como casi todos nosotros sabemos dónde encontrar el fruto prohibido.

Condenado chamaco. No son modos llegar de la nada y birlarse un corazón con tal desparpajo.

Se llama Jesús Salazar. Tiene siete años. Me lleva de la mano y de mi cuenta corre que nunca más se sentirá un huérfano.

Tan tan.

Deseos, aspiraciones y otros demonios sueltos.

En estas fechas se reciben muchos mensajes -ya en el correo, en el eMail, en el celular...- con la frase "con mis mejores deseos", la cual puede sustituirse por: "Con los mejores deseos de...." O cualquiera que de la idea.

Lo que siempre me he preguntado es cuáles son los mejores deseos o si hay deseos peores o mediocres. Y supongo que como los comentarios, los regalos y hasta las mentadas, hay que tomarlas de quien vienen.

Si me preguntaran (se bien que nadie lo ha hecho ni lo haría en su sano juicio), esta sería mi lista de "los mejores deseos":

Deseo que aunque vivas poco o vivas mucho, vivas bien, y esto incluye apegarse a los deberes fundamentales del ser humano, que son ser feliz y amar, procurando siempre no lastimar a nadie en el proceso.

Deseo que encuentres pasión y dosis abundantes de fascinación por lo que sea que hagas para vivir, para pagar la renta, las deudas, el coche... o para no tener nada, pero que tu tiempo sea productivo en la medida de lo posible y lo llenes de cosas que te encante hacer.

Deseo que alguien te rompa el corazón. No por el dolor que produce, sino por la dulce experiencia de saberte capaz de autosuturarte las heridas, poner algo más de cuidado en dónde dejas las cosas de valor y finalmente para darle un mayor sentido al encuentro con ese alguien que eventualmente le dará las puntadas finales y le pondrá merthiolate, que arde, pero cura.

Deseo que tu vejez sea tranquila y tengas la oportunidad de compartir las experiencias vividas (y bebidas) con gente que te encuentre interesante y visitable, en vez de aburrido y desechable.

Deseo que la muerte te pille en buena hora (no es que podamos elegir, pero a veces llega en cada momento inoportuno, como las cuentas del banco), que al partir no dejes una estela de arrebatos, adeudos o broncas, antes bien dejes esta vida en paz, con la serena satisfacción de quien ha hecho bien su chamba.

Finalmente, deseo que me sigas dirigiendo la palabra después de toda esta sarta de párrafos cornejianos. Ya se que ni es mi estilo ni es mi línea, pero neta, si le das una pensada, creo que es el kit básico de supervivencia.

Y estos son 'mis mejores deseos' para tí que me lees, para ellos que no saben ni que existo y 'last but not least' para quien esto escribe. La humanidad toda podría resumirse a esto.

A vivir.

Pásenla bonito.

02 December 2007

Té Limón

Mi buen amigo Eric Blanc tenía razón: 'Ya te veo haciendo un post en tu blog sobre el té limón' y heme aquí.

Ando en romanzas postnupciales con los fantasmas de mi infancia. Ignoro el porqué e ignoro el por qué no me importa ignorarlo.

El caso es que en casa de mi madre (a la que creo que jamás volveré a llamar 'mía'... y hablo sólo de la casa), había regularmente agua que llamaban 'de tiempo': De limón o naranja o sandía o papaya, de acuerdo a la temporada del páramo toluscense.

Pero por años y años la estrellita marinera de los líquidos guerreros del menú fue el té limón. Endulzado con azúcar moreno o con piloncillo, a veces sin endulzar y generalmente frío y refrescante como mentada de madre... pero con sabores por mucho más gratos. El té limón era la neta del planeta. Si alguien conoce la hierbita, sabe desde ya que dista mucho de tener relación con el cítrico que le da nombre. El té limón es más pariente del pasto de la Bombonera que del limonero de donde un día nos robamos unos frutos en Guerrero para hacer un ceviche de Cazón.

Y entonces llegó Traven. Los torpes dedos del huerfanito de 8 años que se convirtió en quien esto escribe, aún tiemblan como lunamielera en alcoba tan sólo de recordar el ansia que despertara su 'Canasta de Cuentos Mexicanos'. Éxtasis santelenero (realitvo a Santa Elena, quien entraba en unos éxtasis que más parecían orgasmos que encuentros con entes divinos N. del A.). A 'Canasta' le seguiría, por supuesto, 'Macario' y ahí comenzó la debacle.

Cito con la mejor memoria que me queda: "...Macario llegaba a su jacal tras de una jornada de sol a sol, se dejaba caer en la silla y preguntaba a su esposa: '¿Qué hay de cenar hoy?' —Frijoles, chile verde, tortillas y té limón—.Macario sabía que esa sería la respuesta, pues su miserable salario no podía comprar más, pero le preguntaba a su esposa para hecerle conversación y que ella no pensara en él como en una simple bestia de carga..."

'Macario' puso mi infancia en perspectiva: El sabor del agua en la mesa era un bioindicador (tan de moda hoy día) de la situación económica de la familia. Eso explicaba por qué había épocas en que día con día cambiábamos de sabores el agua y por qué pasaban meses y meses sin otra cosa en la jarra más que té limón.

Hace no más de una semana que la dichosa infusión volvió a mi mesa. Esta vez lo compartí con buenos y cercanos amigos, que pronto dejarán de estar cerca, pero no por ello serán lejanos. Y nada para acompañar un té limón —tan humilde, tan vilipendiado, tan austero y sencillo, más cercano a la tierra que a las nubes— que un glorioso y barroco mole de Oaxaca con pasta de cacao de Michoacán y harto pollo de pura pechuga, tortillas blancas y arroz con mantequilla.

Desde la mesa, mi país todo —grandilocuente y humilde, de tierras ricas y gente pobre— parecía reconciliarse conmigo nuevamente por la diplomática y humanista vía de sus sabores.

Y una vez más, el té limón.